Elaboración.   

Selección y cariño.


Las uvas seleccionadas entran en la bodega, se despalillan y son impulsadas suavemente a los depósitos de elaboración, así, cada grano estará en perfectas condiciones en el momento de iniciarse la fermentación alcohólica, controlada por la temperatura y continuos remontados. 


Acabada la fermentación alcohólica y prensado de la uva, el vino sufre una segunda fermentación (maloláctica) durante varios meses, a una temperatura entre 18ºC y 20ºC.

Finalizadas la fermentaciones, antes de su embotellado, el vino joven se trasiega varias veces, y así por decantación se eliminan las ¨lías o heces" que se depositan en el fondo de los depósitos.


El vino obtenido de las uvas cuidadosamente seleccionadas, reposarán en las barricas de roble americano con diferentes tuestes, durante 15 y 20 meses dependiendo de la añada. Estas ceden sus propios taninos y valores aromáticos, que se van fundiendo lentamente con los taninos del vino. Para que se produzca una simbiosis perfecta, se requiere equilibrio entre  el vino y la barrica. 


La segunda fase de crianza se realiza en la botella donde se afina y redondea.